Síntesis :
Tiradas en la calle parecen dos insignificantes llaves, pero detrás de esto hay una historia de conflictos y problemas con los que un hombre intentará lidiar y en la que verán lo importantes que son esas llaves. El hombre cuyo nombre es Fabián, es el secretario del señor Antonio, dueño de las llaves, un hombre maduro de unos 40 años que es dueño de una empresa muy exitosa pero que no es una cadena muy conocida dentro del entorno cotidiano. El señor Antonio es de poca paciencia y Fabián es es más bien de perfil bajo. Por lo que ante cualquier orden o mandato que le diera, él lo hacía sin pensarlo. Entonces un día el señor Antonio le pide un favor. Este consistía en ir a buscar a su casa unas llaves muy valiosas, con estas abría su caja fuerte en la que tenía guardados sus más preciados tesoros. Antonio no podía ir a buscarlas por cuenta propia porque estaba muy ocupado, y confiaba plenamente en Fabián. Entonces va Fabián a buscar las llaves a la casa de su jefe y en el camino de vuelta hacia la empresa se encuentra con un paraguas colgado en un semáforo, intenta agarrarlo pero falla en el intento. Él tenía las llaves en el bolsillo de la campera pero este no era un bolsillo confiable y se le caen sin darse cuenta. Fabián nota que no las tiene cuando llega a la empresa y se las está por entregar al señor Antonio. Su jefe enfadado le dice que las vaya a buscar y que vuelva solamente si las recuperó, de lo contrario que no piense en volver.
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